Con la llegada del calor, la seguridad alimentaria se convierte en un reto en casa y en las cocinas profesionales. Pequeños descuidos pueden derivar en riesgos evitables.


Más de la mitad de las intoxicaciones alimentarias ocurren en casa… y se pueden evitar

Cada año se registran en España unos 500 brotes alimentarios, según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). La Organización Colegial Veterinaria (OCV) estima que más del 50 % podrían evitarse si se aplicaran correctamente las normas básicas de manipulación y conservación de alimentos.

Desde Colectividades Antonia Navarro, con más de 35 años de experiencia gestionando comedores escolares y servicios de alimentación en residencias, reforzamos cada verano nuestros protocolos higiénico-sanitarios. Como explica Olga Rojo, veterinaria y responsable del departamento de sanidad de la empresa, “muchos de los hábitos que aplicamos en nuestras cocinas profesionales son también válidos para cualquier hogar”.


El calor: un factor de riesgo en la cocina

Las altas temperaturas veraniegas influyen directamente en la conservación de los alimentos. Entre los 30 y 40 ºC, bacterias como Salmonella, Listeria monocytogenes o Escherichia coli pueden proliferar rápidamente si no se toman precauciones.

“Desde mayo, reforzamos todos los protocolos en nuestros centros escolares”, detalla Olga. “Uno de los puntos críticos son los alimentos de consumo directo, como ensaladas o quesos frescos. En nuestras cocinas, se preparan temprano y se mantienen siempre en frío hasta el servicio”.

También es clave que los platos cocinados se mantengan calientes o, si es necesario, se enfríen rápidamente para evitar riesgos.


Los errores más comunes en verano… y cómo evitarlos

Algunos hábitos cotidianos pueden parecer inofensivos, pero esconden riesgos:

? Reutilizar botellas de plástico abiertas: si se ha bebido directamente de ellas y han estado al sol, pueden desarrollar bacterias que afectan al sabor y a la seguridad del agua.
? Romper la cadena de frío durante la compra: carnes, pescados, embutidos o lácteos que pasan demasiado tiempo sin refrigeración empiezan a deteriorarse antes de llegar a casa.
? Confiar en que “todo se arregla cociendo”: no todas las bacterias mueren con el calor. Si un alimento ha perdido la cadena de frío, su contaminación puede ser irreversible.


Consejos básicos para aplicar en casa durante el verano

Para minimizar riesgos, desde Colectividades Antonia Navarro recomendamos:

No dejar alimentos frescos fuera del frigorífico
Evitar abrir constantemente la nevera y no meter alimentos calientes
Desinfectar frutas y verduras antes de consumirlas, incluso si se pelan
Mantener los alimentos bien tapados y separados para evitar contaminaciones cruzadas
Bajar uno o dos grados el termostato del frigorífico en días especialmente calurosos


La prevención empieza en la organización

Pedro J. Ruiz Navarro, responsable de producción de la empresa, recuerda que “la mejor herramienta es la prevención: revisar caducidades, controlar temperaturas y no fiarse solo del aspecto del alimento”. En nuestras cocinas:

  • Utilizamos sistemas térmicos durante el transporte

  • Controlamos temperaturas a la llegada de los productos

  • Acortamos al máximo los tiempos de preparación y servicio

Todo bajo el paraguas del sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control), que contempla el calor como un riesgo crítico. Si un alimento no cumple los estándares de seguridad, se retira inmediatamente.